El crédito no es un enemigo, sino una herramienta que debe utilizarse con disciplina y propósito. Para saber si tu empresa lo está usando correctamente, es necesario analizar distintos indicadores financieros y operativos.
1. El credito se destina a actividades productivas
El financiamiento debe generar retorno.
Ejemplos de uso correcto:
-
Compra de maquinaria para aumentar producción.
-
Inversión en inventario de alta rotación.
-
Expansión a nuevos mercados.
Uso incorrecto:
-
Gastos operativos recurrentes sin retorno.
-
Cubrir pérdidas constantes.
2. No compromete el flujo de efectivo
Una empresa está usando crédito de forma correcta cuando:
-
Las mensualidades representan un porcentaje manejable del flujo.
-
No afecta pagos a proveedores o nómina.
-
Aún existe liquidez para emergencias.
Señales de alerta:
-
Atrasos en pagos.
-
Uso de un crédito para pagar otro.
-
Flujo mensual negativo.
3. El retorno de la inversion es mayor al costo del credito
Esto es clave:
-
Si la inversión genera 25% anual y el crédito cuesta 18%, es adecuado.
-
Si el crédito cuesta más que el retorno, el negocio pierde valor.
4. La empresa mantiene una estructura de deuda saludable
Buenas prácticas:
-
No concentrar la deuda en créditos caros.
-
Evitar endeudarse a corto plazo para proyectos de largo plazo.
-
Mantener un apalancamiento razonable.
5. El financiamiento está alineado con un plan de crecimiento
Se usa correctamente cuando:
-
Hay metas claras.
-
Existe un plan financiero y proyecciones realistas.
-
El crédito forma parte de una estrategia mayor.
El crédito bien utilizado impulsa la productividad, mejora la competitividad y acelera el crecimiento empresarial. La clave está en usarlo con propósito, medir resultados y asegurarse de que el retorno supere el costo.
